Con la pasta fresca podemos tener la comida en la mesa en menos de veinte minutos, ya sabéis que se cuece muy rápidamente y si la acompañamos con salsas e ingredientes que apenas necesitan preparación, como en el caso de estos Ravioli de boletus con huevo, pecorino y jamón, pues ya lo tenéis, una comida para cuatro (o para los que necesitéis) lista mientras otros se encargan de poner la mesa.

Es importante elegir una buena pasta fresca, sean raviolis, medias lunas, soles, tortellinis, cuyo relleno sea lo que dice en la etiqueta. Ahora bien, también podéis preparar la pasta fresca en casa cuando tengáis tiempo para tenerla lista para cocer. En esta ocasión no enriquecemos los ravioli con una salsa, es el huevo el que actúa como tal, igual que en la clásica carbonara. Para darle más sabor y otras texturas al plato, añadimos un pecorino trufado (se puede sustituir por parmesano o grana padano), y unos taquitos de jamón. Tomad nota y probad esta sencilla receta, esperamos que os satisfaga tanto como a nosotros.

Ingredientes (4 comensales)

400-500 gramos de ravioli relleno de boletus (pasta fresca), 2 huevos, c/n de pimienta negra recién molida, 80 gramos de jamón serrano en taquitos, 50 gramos de pecorino trufado, 8 tallos de cebollino fresco, c/n de aceite de oliva virgen extra, c/n de aceite de trufa, c/n de sal.

Elaboración

Pon una olla con abundante agua a calentar para cocer la pasta, cuando rompa a hervir añade sal y a continuación los ravioli, cuece durante tres minutos, hasta que la pasta esté hecha, o según las indicaciones del fabricante, sobre todo que la pasta no se pase.

Mientras tanto, corta el jamón en taquitos si lo tienes en una pieza, corta el queso en lascas con ayuda de un pelador de verduras, y pica el cebollino bien fino. Prepara el resto de ingredientes para tenerlos a mano, pues la pasta se debe condimentar al momento.

Retira los ravioli del agua con una espumadera, aderézalos con aceite de oliva virgen extra y vuelve a ponerlos en la olla a la que habrás retirado el agua de cocción. Pon la olla de nuevo al fuego, al mínimo, y añade los huevos ligeramente batidos.

Dale unas vueltas a los ravioli para que se impregnen con el huevo (no tiene que cuajar, tiene que quedar una salsa fluida, por lo que si la olla conserva mucho calor es posible que no sea necesario ponerla al fuego aunque sea al mínimo) y añade pimienta negra recién molida al gusto.

Acabado y presentación

Pasa los ravioli inmediatamente a los platos y condimenta con el jamón, el queso y el cebollino. Para terminar adereza con un poco más de aceite de oliva virgen extra (sólo si lo consideras necesario) y un hilo de aceite de trufa. ¡Buen provecho!

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